Vuelta
NÚMEROS
Malabarismos
Cuando la carpa de circo se estremece al compás de los ritmos cubanos, el malabarista se adueña del centro de la escena. Además de hacer malabarismos con bolas, este artista diminuto hace rebotar contra el piso primero tres, luego siete bolas en un despliegue de diseños y formas. El resultado es un número rítmico y dinámico.
Diábolo
Vestido de blanco resplandeciente, un personaje misterioso y extravagante invade la escena con su presencia dinámica y picara. Aparentemente intrigado por el diábolo, él parece resistírsele y perseguirlo al mismo tiempo. El diábolo, o yoyo chino, es un juego infantil que se convierte en forma de arte en este acto. Con una precisión diestra, el diábolo es puesto a dar vueltas, lanzado y enrollado alrededor de su cuerpo, adquiriendo casi vida propia. Los dos seres bailan juntos un número íntimo, que se convierte progresivamente en una coreografía dramática y una manipulación hábil.
Boleadoras
Dos mujeres toman la escena central y comienzan un baile rítmico. El sonido de sus pies taconeando aumenta gradualmente hasta que su pulso latino resuena en toda la carpa. Con sus manos, ellas hacen girar las bolas - instrumentos de percusión sencillos que consisten en una pesa atada al cabo de una cuerda.Al golpear el piso, las pesas producen una explosión de sonido, primero en unísono, luego en contrapunto con el taconeo de las intérpretes.
Bungee
Estas cuatro criaturas ligeras flotan, hacen volteretas y vuelan por lo aires. Mientras que un aria de ópera resuena en la carpa, su baile aéreo lleno de serenidad evoca fantásticos pájaros blancos volando hacia el cielo.

Trapecio en dúo
Muy por encima de la audiencia, dos figuras luminosas aparecen, balanceándose en un trapecio. Ellas ejecutan un ballet aéreo impresionante -una muestra de armonía y belleza. Es un ejercicio de confianza. Cuando la primera cae en picada, su gemela idéntica la atrapa graciosamente con sus pies. Sus movimientos son una celebración de la unidad; ellas son las dos mitades de un todo. En ciertos momentos se mueven lentamente, sensualmente, como sirenas en un reino de las profundidades; en otros, están llenas de pasión y ardor cuando iluminan los más oscuros rincones de la carpa.
Columpio ruso
La familia Baroque comienza la segunda mitad de Saltimbanco con una energía salvaje. Son excéntricos y eléctricos, e iluminan el mundo con su energía contagiosa y celebran la vida con cada uno de sus movimientos. Para ellos, el escenario es su gran terreno de juegos. El columpio ruso los catapulta hasta llegar a 10 metros en el aire, donde realizan acrobacias aéreas complicadas antes de caer en sus pies, en los hombros de otros o en la cima de pirámides humanas.
Doble Cable de acero
Bonita y delicada como una bailarina de una caja de música, la equilibrista sube a su percha muy alto sobre la multitud. Sin hacer caso a la gravedad y con un parasol chino en la mano, ella baila, gira y hace volteretas entre dos cables paralelos y hasta monta un monociclo arriba en los aires. Los dos cables están separados por un espacio de 1,2 m de ancho, y tienen un desnivel de 1,5 m, lo que aumenta la dificultad del número.
Solo de trapecio
Ella comienza con una rutina de baile sensual con movimientos fluidos y atrayentes. Cuando va al trapecio, es como si se hubiese despertado de un sueño. Ella se va a las alturas para ejecutar sus acrobacias. Teniendo en cuenta las exigencias físicas de esta disciplina, tanto el número de trapecio solo como el dúo han sido incluidos en Saltimbanco para asegurar que al menos unos de los números de trapecio sea ejecutado en cada representación.
Pértigas chinas
Unas criaturas multicolores se deslizan en el escenario y suben a las pértigas chinas, los rascacielos de Saltimbanco. Como si fuesen reptiles, los acróbatas rebotan y vuelan por los aires con agilidad, fuerza y rapidez. Su baile hipnótico y serpenteante da un hálito de vida a su entorno.Inspirado por la disciplina china original, este número muestra en la escena a 20 artistas de la compañía permanente del Cirque du Soleil, actuando por los aires a unos 8 metros de altura.
Mano a mano
En un lento baile ritual, dos gemelos idénticos se funden para formar un sólo ser de fuerza y equilibrio extraordinarios. Mostrando una concentración inquebrantable y una coreografía precisa, ellos llevan sus cuerpos hasta los límites de la fuerza humana.
Adagio
Vestidos con mallas encapuchadas - el padre de amarillo, la madre de azul y el niño de blanco - el trío se convierte en una escultura viviente de miembros entrelazados con gracia. Su baile es sencillo y armonioso. Los padres presentan su hijo al cielo, hijo que encarna su futuro y el futuro de la humanidad.