El barón
El barón le guiará por el mundo de Saltimbanco. Se trata de un personaje sin edad e intemporal que relata fascinantes anécdotas de tiempos pasados. La imponente figura de Baron se consigue a través de una capa a rayas blanca y negra, unos largos guantes rojos y sombrero de copa sobre su frondoso cabello serpentino. El barón cree que es poderoso, pero en realidad no tiene autoridad alguna, es el rey de los bobos. Cuando se desprende de la capa, el barón revela la cara oculta de su personaje, transformándose en un verdadero sátiro desenfrenado y depredador. De esta guisa, al barón le encanta irse de fiesta con los baroques.
Eddie
Eddie es un bufón, un payaso. Es el niño que todos llevamos dentro. A Eddie, ataviado con un distintivo atuendo de gorro rojo, pajarita negra, pantalones cortos a rayas y tirantes, le basta con su imaginación para encontrar la aventura. Si necesita algo, se lo inventa. Eddie se desplaza con total libertad entre nuestro mundo y el mundo de Saltimbanco.
El niño.
Los niños son el centro de toda sociedad; a su vez, el niño es el centro de la familia.
El soñador
El soñador vive entre la realidad y la ilusión. Es como un payaso que satiriza el mundo que le rodea y se burla de él. El soñador, ataviado con un traje azul a rayas con una larga cola rizada, está siempre dispuesto a dar una cabezada. Pero como es responsable de cuidar del niño, rara vez tiene oportunidad de hacerlo.
El jefe de pista
El jefe de pista se pasea ufano por el mundo de Saltimbanco, ataviado con su mono amarillo y su distinguido chaleco y capa verdes. Al jefe de pista le gusta tanto ser el centro de atención que muy a menudo roba protagonismo a los demás. Su seductora sonrisa y su encanto natural le permiten, por lo general, salirse con la suya. Al jefe de pista le encanta pensar que es enormemente poderoso, de ahí que se pasee con un cetro. Pero, como todo el mundo sabe, es el barón quien realmente controla el asunto.
Los caballeros
Los caballeros son bondadosos y protectores. Su carácter es tranquilo y sereno, pero si se ven obligados a defenderse –o a defender a alguien vulnerable– pueden reaccionar con enorme virulencia. Sus atuendos son elegantes y van tocados con puntiagudos sombreros blancos y negros que apuntan al futuro. Sus faroles iluminan nuestra senda por el mundo de Saltimbanco.
Gusanos multicolores
Los gusanos multicolores son el origen de la vida. Son los seres más simples de la creación. Como los reptiles, los gusanos multicolores son insensibles al amor. Los gusanos actúan movidos por sus instintos primitivos y lo único que les preocupa es sobrevivir. Visten bodys de múltiples colores y son indistinguibles unos de otros, aunque en ocasiones sí expresen signos incipientes de identidad.
Gusanos enmascarados
Rostros sin nombre. Nombres sin rostro. Los gusanos enmascarados son las masas, las multitudes, los burócratas. Observan. Siguen. Nunca actúan con iniciativa propia. Solo reaccionan. Son el statu quo. Sus máscaras ocultan sus expresiones, pero de todos modos no tienen nada que decir. Los gusanos enmascarados mantienen siempre los pies en el suelo. Van a lo seguro. No arriesgan nada, no pierden nada y, como consecuencia, no ganan nada.
Los baroques
Los baroques duermen bajo los puentes, de donde emergen para celebrar la vida. Son desafiantes, rebeldes, explosivos. Son seres iluminados, espíritus libres y salvajes. Los baroques son extraordinariamente perceptivos en su visión del mundo y reflejan con su hermosura y su desdicha aspectos encontrados de los personajes que pueblan las ciudades. No solo su apariencia es barroca, también lo es su actitud.