Mano a mano

Sin perder nunca el contacto, dos intérpretes fuertes y flexibles se mueven casi imperceptiblemente y adoptan posiciones imposibles si no se tiene un sentido del equilibrio impecable. Los artistas, en su búsqueda de la armonía perfecta, apelan a su sensibilidad y capacidad de concentración. Su número es un testimonio de la belleza natural del cuerpo humano.