El diábolo, o yoyó chino, es un juego infantil que los chinos han convertido en una disciplina artística. Cuatro jóvenes artistas chinos, cada uno con dos bastones unidos por una cuerda en la que una bobina de madera gira, se desliza y hace piruetas, rivalizan en una sorprendente demostración de destreza e ingenio. Este número ganó la Medalla de Oro del Festival du Cirque de Demain de 1995 en París.