
“En el circo, el sonido es un importante transmisor de emociones. Puede indicar peligro, aumentar la tensión o hacer estallar la risa. Su influencia es innegable. Mi reto es usar todas las herramientas apropiadas para crear un ambiente que transmita las intenciones creativas del director y realce a la vez la música y las actuaciones de los artistas.”
Durante unos 20 años, François Bergeron ha explorado mil y una maneras diferentes de tocar el corazón del público de todo el mundo a través del sonido. Tan sólo su trabajo para Cirque du Soleil (Nouvelle Expérience, Saltimbanco, Quidam, "O", La Nouba, Varekai y, más recientemente, ZED) ha dado la vuelta al mundo y le ha valido numerosos premios.
Varekai es la sexta ocasión en la que François Bergeron ha participado en la creación de un espectáculo de Cirque du Soleil. ¿Cómo percibe él ese rol dentro del equipo de diseño? “Puedo compartir con ellos mis conocimientos de esta extraña y fascinante bestia que es el Grand Chapiteau. En los espectáculos de circo, nunca se puede bajar la guardia. Todo puede cambiar con cada representación, como en un juego gigante de dominó. Cada eslabón de la cadena debe poder reaccionar con rapidez”, señala.
Durante la gira por Norteamérica de Nouvelle Expérience, François Bergeron operó personalmente la consola ni más ni menos que 560 veces, lo que supone 560 experiencias únicas.