Aro y Cuenco de agua

La diosa de la luna se le aparece a Miranda andando sobre un aro y le otorga su bendición con una canción hechizante. Romeo observa mientras Miranda juega en el cuenco de agua, descubriendo su propias cualidades físicas y expresando su sinuosa sexualidad, mientras realiza una difícil rutina de equilibrio sobre las manos antes de zambullirse y nadar como una serpiente por el agua. El joven se une a ella en el agua, donde juegan inocentemente y se besan con vacilación por primera vez.